Pompis irritadas

Una manifestación cutánea frecuente

La piel de las pompis de tu bebé es muy delicada y puede irritarse fácilmente, en especial durante el primer año de vida: hasta el 60 % de los bebés se ven afectados durante los primeros 12 meses.
El roce del pañal, el contacto con las heces y la orina, y también el crecimiento de los dientes, la diversificación alimentaria, la diarrea, una infección o determinados medicamentos pueden ocasionar rozaduras en las pompis.
A pesar de ser generalmente benigna, debe prestarse atención a la irritación de las pompis: puede ser dolorosa para tu bebé y, si no se trata correctamente, puede evolucionar y provocar lesiones más severas, que necesitarán cuidados médicos.
¡Descubre cómo cuidar de las pequeñas pompis de tu bebé, con nuestra ayuda!

Qué hacer en caso de rozaduras

 

  • Cambia regularmente el pañal de tu bebé, lo antes posible después de la aparición de heces u orina.
  • Deja que la piel respire lo más posible al aire libre, sin utilizar pañal.
  • Al cambiarlo, limpia suavemente la piel con un producto adaptado, y luego sécala con delicadeza.
  • Aplica un producto de cuidado dermocosmético específico, curador y reparador.
  • Una vez que desaparecieron las rozaduras, aplica una crema protectora a base de oxido de zinc cada vez que lo cambies, como prevención y para evitar que vuelvan a producirse.
  • Consulta a un médico si las lesiones de tu bebé comienzan a supurar o si tiene problemas alimentarios, diarrea persistente, erupción cutánea o si el estado de su piel no mejora al cabo de 3 o 4 días de cuidados.

 

 

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