La costra láctea

Introducción

Desde las primeras semanas de vida, los bebés pueden tener pequeñas costras amarillentas, grasas al tacto, en el cuero cabelludo o en la parte superior del rostro.  Se trata de «costra láctea» que, a pesar de su nombre, no tienen ninguna relación con la leche: se deben a una secreción excesiva de sebo, que pega las células muertas a la piel hasta que se forman costras. Asimismo, la costra lácteas tampoco se relaciona con una mala higiene.
Este problema, que afecta a dos tercios de los bebés, se considera benigno. Sin embargo, la costra láctea son antiestéticas y pueden ser afectadas por bacterias o micosis. Te recomendamos seguir nuestros consejos para cuidar a tu bebé.

> Cómo prevenir la costra láctea
> Cómo tratar la costra láctea
 

 

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